Como muchos de los que soléis leer mis artículos en el blog sabéis, uno de los campos en el que me he especializado es el de la redacción de Informes Periciales, una parcela del ejercicio de la profesión de Arquitecto Técnico que me gusta mucho, pues me permite aprender en cada dictamen pericial en el que actúo como perito, siempre hay algún componente nuevo que me permite investigar y conocer algo nuevo, ya sea sobre materiales y su comportamiento, instalaciones, funcionamiento estructural de los edificios y un largo etcétera de condiciones que pueden dar lugar a lesiones en los edificios y que por lo tanto deben ser estudiadas en profundidad para esclarecer sus causas.
Según voy incrementando la experiencia en este campo, me voy dando cuenta de los errores que cometemos todos al principio (yo el primero) y de lo mucho que nos pensamos que sabemos cuando empezamos, cuando en realidad podemos llegar a pecar de ignorantes, pues estamos aun en pañales. Esta misma circunstancia, la de pensar que sabemos mucho por ser técnicos y por lo tanto conocedores de los edificios, nos lleva a conclusiones que en muchos casos pueden ser equivocadas, ya que las basamos en la simple observación de un daño, el cual nos parece que puede ser debido a una causa y por lo tanto ya tenemos la conclusión sacada, sin investigar más allá y sin hacer las comprobaciones oportunas para poder corroborar nuestras sospechas.
Al igual que ocurre con la medicina, no se puede diagnosticar una lesión en un edificio por simple observación. Imaginaros que un médico, únicamente por tocaros la frente y detectar que esta caliente, decidiera que tenéis una gripe… Lo normal será que el médico pida pruebas a un laboratorio, o al menos que os ponga un termómetro para comprobar si la fiebre es mucha o poca, pues el diagnóstico puede ser diferente en función de si tenemos 37’9ºC o 38’9ºC… Evidentemente el médico, simplemente tocando, detecta que hay fiebre, pero siempre precisa de una medición objetiva, ya que de lo contrario, más que un médico, sería un curandero!!!
No puede arriesgarse el médico a considerar que tienes un resfriado sin descartar que sea una pulmonía, por lo que necesita datos objetivos que le den la certeza de su diagnóstico. De igual manera, en algunas ocasiones los técnicos que nos dedicamos a la Investigación de Patologías en los Edificios y a la redacción del correspondiente Informe Pericial podemos tener la sospecha de que cierta lesión que hemos detectado puede ser debida a una causa, que en principio puede parecer la más lógica, pero tenemos que asegurarnos de que nuestras conclusiones son las correctas, de manera inequívoca y objetiva.
Aquí radica en gran parte la diferenciación entre un buen Perito (médico) y un Perito por circunstancias (curandero), en la toma de datos que se realice para corroborar objetivamente las conclusiones que se alcancen, de manera que no se puedan rebatir en un posible procedimiento judicial, lo que le aporta una garantía al cliente, la de que el informe que ha contratado no es subjetivo, no se puede tumbar por los argumentos de un perito contrario, sino que contiene datos objetivos y medibles que llevan de manera inequívoca a las conclusiones alcanzadas.
Al igual que os comentaba el ejemplo del médico que te toca la frente, en ocasiones nos enfrentamos a una humedad en un muro, lo tocamos y decimos… está húmedo. Hombre, claro, eso ya lo ve el cliente sin necesidad de contratar a un técnico, igual que una madre toca la frente de su hijo y también detecta la fiebre. Lo que necesita el cliente es conocer la causa de esas humedades, por lo que será necesario en casi todos los casos cuantificar objetivamente el nivel de humedad que tenemos, hay que ponerle el «termómetro» al muro para comprobar si por ejemplo la humedad es mayor abajo o arriba, si realmente existe un grado de humedad anormal o simplemente se trata de la mancha ya seca o bien si la humedad es mayor en la superficie o en las capas profundas.
Con la obtención de esos datos podremos determinar objetivamente la procedencia de la humedad y por lo tanto seguir investigando hasta dar con la causa.
Lo mismo ocurre con otros muchos daños que observamos, como las grietas, las cuales las vemos inclinadas y ya deducimos instantáneamente que se trata de un asentamiento… seguramente sí, pero lo que debemos alcanzar es la causa última que ha producido el asentamiento.

Evidentemente, alguno de vosotros me dirá… «pues es evidente, el asentamiento se produce debido a que la carga a sobrepasado la resistencia del terreno», pero hay que ir más allá, a la causa de la pérdida de resistencia del terreno. Para ello, seguramente necesitaremos un estudio del terreno, una prueba a la que le tenemos miedo en muchas ocasiones, pero que es fundamental a la hora de concluir objetivamente sobre un asentamiento, ya que el mismo puede ser debido a infinidad de causas que no seríamos capaces de adivinar con certeza irrevocable en un procedimiento judicial. Puede ser debido a una subida del nivel freático, a una fuga de una arqueta, a que el terreno no era bueno desde un principio, a un falso estrato resistente… Como veis, un sinfín de causas imposibles de adivinar sin el estudio geotécnico… a no ser que seamos adivinos (muchos juegan a serlo).
En el caso particular de las grietas, es importante conocer su movimiento. No me refiero simplemente a poner un testigo de yeso y esperar a ver si rompe, pues la única información que nos da es, simplemente, que rompe, pero… ¿en que momento ha roto? ¿que ha pasado después de la rotura? ¿ha seguido moviendo? ¿se ha parado?… Mil y una preguntas que no somos capaces de responder objetivamente con el típico testigo de yeso. Necesitamos herramientas que nos aporten esa información, que nos ayuden a hacer un seguimiento de los movimientos para ver si se producen en una determinada época del año, o si se han producido en un momento puntual y se ha parado, si coincide con épocas de lluvias o en definitiva gran cantidad de datos que, de poder medirlos, nos aportan información que nos llevarán a la causa inequívoca y objetiva del problema.
A la hora de enfrentarnos con nuestro informe frente a otros peritos en un procedimiento judicial, tendremos una enorme ventaja si aportamos mediciones inequívocas que lleven a las conclusiones que exponemos, pues en los tiempos que corren, las simples opiniones técnicas, por muy fundadas que sean, posiblemente acertadas y procedentes de un técnico muy experimentado, pueden ser revocadas por otros técnicos que, a lo mejor, tienen menos conocimientos, pero pueden aportar un mayor nivel de seguridad o simplemente realizar exposiciones más creíbles ante un juez que, no nos olvidemos, es una persona totalmente ajena en al materia y puede dejarse llevar por impresiones que en ocasiones pueden ser erroneas, a no ser que el dato sea inequívoco, es decir, objetivamente medido.
En muchas ocasiones, la toma de datos tiene que ser realizada con herramientas que no todos lo peritos tenemos a nuestra disposición. Es el momento de contar con un laboratorio de confianza que nos ayude a obtener datos.
Es evidente que un perito no puede tener a disposición un equipo para realizar, por ejemplo, un estudio geotécnico, pero no por ello se debe huir de encargarlo a un laboratorio. En ocasiones parece asustar hacer encargos de éste tipo, pero puede ser fundamental conocer un terreno para saber lo que le sucede al edificio que sustenta. Nos lo podemos imaginar, pero siempre puede haber otro perito enfrente que se imagine otra cosa diferente… A ver que juez no echaría a cara o cruz una decisión sobre la cual dos técnicos cualificados tienen opiniones contrarias.
Sin embargo, en el caso de haber realizado ese estudio geotécnico, tenemos un dato y ese dato es el que es, no cabe interpretación y por lo tanto es objetivo, nos aporta valor a nuestro informe frente a otro que aporte simplemente una opinión. Es nuestra carta ganadora.
Podría pasarme horas y horas hablando de ejemplos y situaciones en las que un ensayo concreto puede ayudarnos a obtener datos y por lo tanto conclusiones objetivas, pero creo que llegados a este punto ha quedado clara la importancia de la toma de datos para la elaboración de un informe pericial. Muchos de esos datos los podemos obtener nosotros mismos durante la inspección al edificio, no es siempre necesario contratar a un laboratorio externo, pero para ello es importante contar con algunas herramientas propias.
Evidentemente, los tiempos que corren no son muy adecuados para hacer grandes inversiones, pero debería estar en la mente de todo perito adquirir un mínimo de herramientas, un «maletín del perito» que nos llevemos a nuestras inspecciones y del cual saquemos aquella herramienta que en un momento dado nos pueda facilitar un dato concreto, la posición de un armado, el movimiento de una grieta, el grado de humedad de un paramento…
Algunas de las herramientas del «maletín del perito» son muy habituales y la inversión para obtenerlas no es muy elevada, aunque algunas otras pueden precisar de una inversión un poco más alta, aunque en ningún caso descabellada si nos queremos dedicar a fondo a este tipo de trabajos.
Os cuento a continuación algunos de los materiales y herramientas que considero que pueden ser importantes para el perito, aunque como sabéis, este es un blog colaborativo, por lo que me encantaría conocer las herramientas que vosotros utilizáis en vuestro día a día.
Mi lista sería la siguiente:
Lápiz y papel; lo más obvio, pero a la vez importante. Necesitamos tomar notas, hacer dibujos, esquemas, pero en ocasiones no lo tenemos debidamente previsto. Vamos con unos folios sueltos en los que es imposible anotar nada sin apoyarnos, o una libreta demasiado pequeña, o demasiado grande… Tened en cuenta que os debe resultar cómodo realizar las anotaciones, así que cada uno debe saber lo que le resulta mejor y tenerlo a mano en cada inspección que deba realizar.
Cámara de fotos; evidentemente muy importante. Además debe ser una cámara de buena calidad, con un zoom óptico potente, pues seguramente las grietas que te interesa reflejar no las vas a tener a tu altura, sino posiblemente a varios metros de altura… Debe ser de calidad, ya que no se ve igual una grieta fotografiada con una lente capaz de sacar una imagen nítida que con la lente que pueda tener la cámara de tu teléfono móvil. Debe poder sacar imágenes de calidad en condiciones de escasa iluminación, a ser posible sin flash, ya que el mismo distorsiona mucho la imagen, por ejemplo en el caso de grietas.
Prismáticos; No es necesario que lleves los de un capitán de la marina, pero si unos que te permitan inspeccionar elementos distantes. Una cornisa, un dintel de una ventana en un cuarto piso, un paramento o cualquier elemento que pueda presentar una lesión y no tengas medios para acercarte lo suficiente.
Linterna; Siempre debe acompañarnos una pequeña pero potente linterna, que nos permita ver recovecos o espacios poco iluminados como patinillos, falsos techos y otros muchos puntos de un edificio que pueden aportar información y que necesitan ser iluminados para su inspección.
Flexómetro; Siempre habrá algo que medir. No es necesario que sea excesivamente largo, pues para medir distancias mayores comentaremos otra herramienta, pero debe ser fiable y a ser posible suficientemente ancho para poder medir en vertical sin que se doble.
Distanciómetro láser; Muy práctico para medir distancias a las que no alcanzamos con el flexómetro, o para tomar medidas rápidas para hacer un croquis de una estancia, o bien para conocer una altura elevada… muchas utilidades le he dado yo al mío desde que lo tengo.

Pié de Rey; Si para medir grandes distancias utilizábamos el distanciómetro láser, para las más pequeñas deberemos utilizar un pié de rey, el cual nos permitirá medir pequeñas aberturas, grietas, fisuras y todo aquello para lo que necesitemos un mayor nivel de precisión. Puede ser utilizado para medir la evolución de una grieta, con la ayuda de pequeños clavos que dejaremos fijos a en los extremos de la misma y sobre los que iremos tomando mediciones periódicamente. nos aportará una información importante sobre el comportamiento de una grieta.
Fisurómetro; Hasta no hace mucho tiempo, lo más habitual para saber si una grieta se movía o no era colocar un testigo de yeso, el cual, en el mejor de los casos y suponiendo que estuviera bien colocado, solo nos aportaba información sobre el momento de la rotura y muy poco más.
Sin embargo, al igual que podemos hacer con el pié de rey, con la utilización de fisurómetros podemos controlar de forma fácil y barata (10 fisurómetros cuestan alrededor de 100€) los movimientos de la grieta de manera muy precisa. Se deja colocado en dirección perpendicular a la grieta y se van tomando mediciones periódicas, las cuales se van anotando en una gráfica que nos irá diciendo en que estado se encuentra la grieta en un determinado momento, pudiendo por tanto saber cuando se mueve (noche, día, época del año, lluvias…) y cuanto, con precisión de menos de un milímetro.

Regleta; En ocasiones puede no ser interesante realizar un seguimiento de la fisura, pero necesitamos conocer su magnitud aproximada, ya que para conocerla con exactitud tendremos que utilizar otras herramientas como el pié de rey que ya he comentado. Como veis, la que aparece en la imagen ya lo tengo bastante gastado, pues es lo primero que saco cuando veo una grieta. En realidad no me aporta demasiado, pero es una costumbre que he adquirido.

Fenolftaleina; no es una herramienta, sino un material. Es un marcador de PH que nos permite saber si un hormigón se encuentra carbonatado o no, en función de la coloración que adquiere al rociar el hormigón, ya que se torna rosado si el hormigón no está carbonatado (PH>9), pero se queda transparente si el hormigón sobre el que se rocía está carbonatado. Evidentemente aporta un dato importante en algunos casos y es muy fácil de llevar encima un botecito con un poco de líquido. Además es muy barato, casi que gratis. si vives por Valencia lo puedes obtener en el IVE en polvo, por lo que solo deberías comprar alcohol en la farmacia para tener el líquido preparado.
Punzón; Puede sernos de gran utilidad para inspeccionar elementos de madera. Evidentemente no nos va a aportar información tan objetiva y medible como otros equipos, pero nos puede aportar una información inicial que nos ayude a tomar la decisión de profundizar la toma de datos sobre una madera.
Canica; Si, si, ¡¡una simple canica!!! hay que llevarla siempre encima, pues no vendrá muy bien cuando queramos comprobar si existe alguna imperceptible inclinación en un suelo. Por supuesto, al igual que ocurre con el punzón, no aporta información medible, pero la evidencia de falta de horizontalidad es clara cuando la bola no permanece inmóvil en un punto del suelo.
Pachómetro; Es un equipo cuyo rango de precios es muy elevado, al igual que la calidad y precisión del mismo, aunque para una toma de datos básica puede servirnos uno de entre 100-150€, incluso los he visto más baratos en marcas muy comerciales en grandes superficies, para el bricolaje básico.
Este equipo nos sirve para localizar elementos metálicos, por lo que su utilidad es evidente para conocer la posición por ejemplo de armados en el hormigón, pues puede ser determinante para concluir si una grieta es o no producida por retracción plástica, por ejemplo. Con un equipo básico conoceremos la posición del elemento metálico, aunque si podemos permitirnos una inversión algo mayor podemos obtener una mayor cantidad de datos, como la profundidad o el diámetro del elemento (armado de hormigón por ejemplo) además de mejorar enormemente la precisión de la medida tomada.

Higrómetro; Imprescindible para conocer con exactitud el nivel de humedad de un ambiente o de un elemento. Puede ser determinante para concluir sobre unas humedades por condensaciones, ya que en combinación con un termómetro, nos permite conocer las condiciones higrométricas de una estancias y por tanto calcular objetivamente si se produce condensación o no.
Otro tipo de higrómetro sería el que nos permite medir objetivamente el nivel de humedad de un elemento, ya sea en su superficie como a nivel más profundo. Puede ser muy interesante para localizar la procedencia de una humedad localizada, o para concluir sobre si una humedad es por capilaridad o muchas otras utilidades.
Es un equipo un poco más caro, pero considero que debe ser tenida en cuenta la inversión por la cantidad de datos que nos aporta para la inspección de humedades, para la objetivización de las mismas. Podemos tener un higrómetro a partir de unos 150€, aunque para equipos con un poco más de calidad tenemos que invertir un mínimo de 500€.

Si quieres puedes comprar un higrómetro o un psicrómetro en la plataforma de Amazon a través de los enlaces que he marcado (enlaces afiliados).
Cámara Termográfica; Quizá sea, de los equipos que he comentado, el que más inversión requiera pero el que aporta unos datos más gráficos y entendibles por personas no técnicas, como los jueces o abogados. De gran utilidad para conocer el estado del aislamiento de un paramento, pues detecta en la distancia cualquier cambio de temperatura que se produzca en la superficie.
Además de comprobar la envolvente térmica, puede ser de gran utilidad también para detectar humedades, filtraciones, defectos superficiales, funcionamiento de sistemas de calefacción y un sinfín más de aplicaciones que lo hacen seguramente el equipo más atractivo, aunque como he dicho, es también el más caro de todos en su nivel básico. En principio no es necesario ser experto para obtener gran cantidad de datos, aunque para alcanzar mayor detalle es imprescindible valerse de equipos mucho más caros y de técnicos que dominen su uso.
Hace un tiempo tuve el placer de poder invitar a Miguel Ángel Carrera, propietario de Termagraf, a escribir un post sobre termografía infrarroja en el blog, puedes leer el artículo pinchando aquí. Además, si quieres más información sobre la técnica de termografía infrarroja, puedes acceder a su web pinchando aquí, seguro que te será de gran utilidad, pues Miguel Ángel es un experto en la materia y puede te puede ser de gran utilidad.

Para terminar, me gustaría agradecer a José Moriana, Director Técnico del departamento de Edificación de CEMOSA (entre muchas otras cosas), los conocimientos que pude adquirir sobre el tema de Patologías en la Edificación tras asistir a uno de sus cursos. Algunos datos que he utilizado en éste artículo han sido obtenidos de apuntes que nos facilitó. Os recomiendo, que no perdáis la oportunidad de asistir a uno de sus cursos.
Si quieres más información sobre Ensayos no Destructivos, puedes leer el artículo que escribí en éste mismo blog hace un tiempo simplemente pinchando aquí, seguro que si éste os ha interesado, aquel lo hará también.
Si os preguntáis donde podéis adquirir las herramientas que os he comentado, a continuación os dejo un par de enlaces donde los podéis comprar en internet, aunque no dudéis en ampliar la lista si conocéis más puntos de venta, seguro que el resto de compañeros os lo agradecerán.
Gracias al amigo Diego Vidoni (@diegovidoni en twitter) por pasarme unas páginas donde podeis encontrar algunos de éstos equipos en alquiler. Una interesante opción para evitar importantes inversiones mientras se estabiliza el mercado. Gracias compañero, aquí os dejo sus enlaces:
http://www.grupoacre.com/tienda
Gracias también al amigo Jorge Urbano, de www.oikosvia.com , que nos ha dejado otro enlace para poder obtener éste tipo de equipos. Él destaca el uso de un equipo que yo no he tenido en cuenta, pero que le veo una increible utilidad y que lo tendré en cuenta en mis inspecciones a partir de ahora, se trata del endoscopio. No os perdais el comentario que ha compartido. Os dejo a continuación el enlace que propone:
http://www.pce-iberica.es/instrumentos-de-medida/medidores/endoscopios.htm
¿Consideras como yo importante la toma de datos para la redacción de informes periciales? ¿Que herramientas utilizas o recomiendas para ampliar la lista?
Me encataría conocer tu opinión a través de los comentarios, seguro que al resto de compañeros también les resultará interesante tu opinión, ¡¡Compártela!!!
Enrique Alario · Arquitecto Técnico en Valencia · Arquitecto Técnico en Paterna · Máster en Tecnología de la Edificación · Perito Judicial
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