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Para completar la serie de artículos que he dedicado a la reparación de cubiertas existentes («Puntos a tener en cuenta para la reparación de cubiertas existentes» fue el primero y «Recomendaciones para escoger a la contrata» fue el segundo) creo que no podía dejar de hablar de la impermeabilización de las cubiertas.
El principal daño que sufren las cubiertas es el de las filtraciones de agua. De hecho, en muchas ocasiones una cubierta no se repara hasta que no se detectan filtraciones en las viviendas inferiores, dejando que se vaya degradando con el tiempo hasta unos extremos que obligan a la práctica sustitución de la misma por falta de mantenimiento.
El objetivo de este post NO es el de profundizar en los sistemas de impermeabilización que voy a mencionar (lo haré en otros), sino más bien enumerar los sistemas de impermeabilización de cubiertas que se suelen utilizar para la reparación de las mismas.
Bueeeeeno, va… no solo enumerar. Me voy a mojar un poquito y voy a dar mi opinión sobre los sistemas que considero más utilizados para poder ayudar a la elección del sistema según sea el caso, ya que no hay un sistema universal que sirva para todas las situaciones, sino que cada cubierta puede necesitar de un tipo de impermeabilización u otro en función de las circunstáncias de la misma.
Sistemas de impermeabilización de cubiertas existentes
Los sistemas que vamos a comentar son cuatro. Existen muchos otros sistemas de impermeabilización y seguramente alguno de vosotros me tirará de las orejas por habérmelo dejado, pero considero que éstos son fundamentalmente los más extendidos para la reparación de cubiertas.
Los sistemas que voy a comentar son:
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- Caucho clorado (clorocaucho).
- Membranas líquidas con base poliuretano.
- Láminas bituminosas.
- EPDM (Etileno Propileno Dieno Monómero).
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Os las voy contando:
Caucho clorado o clorocaucho
Ventajas:
[unordered_list style=»tick»]
- Barato.
- Rápido de aplicar.
- Fácil de aplicar.
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Inconvenientes:
[unordered_list style=»red-x»]
- Poca duración.
- Solución puntos singulares.
- Fácil de aplicar (se pone poco cuidad, provocando mal uso)
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Los que seguís el blog desde hace un tiempo ya conoceréis mi opinión sobre éste material, pues escribí un post hace un tiempo en el que el título lo decía todo… «Odio el clorocaucho«. Si, así, tal cual.

No voy a volver a decir aquí todo lo que ya dije detalladamente en aquel post (te invito a leerlo allí). Por resumir en pocas palabras decía que no odio al material en sí, ya que puede cumplir algunas funciones a la perfección, sino que odio el uso que se está haciendo de él, hundiendo su reputación por culpa de «profesionales» que ponen poco cuidado en su aplicación y que han causado verdaderas estafas a las comunidades de propietarios.
Al ser un material económico y fácil de colocar es el preferido por las comunidades, pues se les vende que solucionan un grave problema de una manera barata y rápida, pero nadie les dice que para que quede solucionado de verdad, la aplicación tiene que hacerse de determinada manera y que la duración de la solución es muy inferior a la de otros sistemas que, aunque un poco más caros, tienen una duración mucho mayor y por lo tanto acaban siendo más baratos a largo plazo.
Se suele dejar como superficie de acabado, sin ningún tipo de protección, lo que hace que en azoteas con uso continuado (para subir a tender) se desgaste por el uso al poco tiempo, reduciendo aún más su duración.
¿Para que recomendaría entonces el clorocaucho? Pues para reparaciones de urgencia o puntuales que estén a la espera de una reparación de mayor envergadura a corto/medio plazo. Existiendo otros sistemas para poco más lo recomendaría.
Membranas líquidas con base poliuretano
Ventajas:
[unordered_list style=»tick»]
- Resistencia a rayos UV y al tiempo.
- Elásticidad elevada.
- Continuidad de la superficie. No juntas.
- Fácil de aplicar.
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Inconvenientes:
[unordered_list style=»red-x»]
- Garantizar espesor mínimo de la membrana.
- Solución puntos singulares.
- Fácil de aplicar (se pone poco cuidad, provocando mal uso)
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Al igual que el clorocaucho, ésta es una solución que se aplica in situ, «pintando» o cubriendo la superficie de la cubierta con un material líquido que al secar forma una membrana de cierto espesor que es la capa de impermeabilización.
Hasta aquí todo igual que el clorocaucho, pero a diferencia de éste, las membranas con base poliuretano adquieren un espesor y elasticidad que aporta una mayor garantía de funcionamiento, ya que tienen mayor capacidad de absorción de movimientos sin depender tanto de armados (refuerzos de fibras que complementan al sistema) y además, al ser resistentes a la acción de los rayos ultravioleta su duración es mucho mayor.

Éste material se aplica sobre la superfice existente en la terraza (tras un tratamiento de limpieza y preparación adecuado) utilizando rodillos de pintor, o bien aplicaco con espátula para dar mayor espesor o también aplicado con pistola.
Según he visto en algunos documentos y fichas comerciales, podría incluso quedar la membrana sin protección, es decir, como capa de acabado sobre la que las personas pudieran pisar. Mmmm… quizá en una terraza con poco tránsito podrías ser, pero no se si me arriesgaría a colocarla sin protección en la azotea de un edificio a la que suben asiduamente a tender, arriesgándo que sufriera un pinchazo por algún tacón o por piedras que se puedan quedar en los zapatos y que pudieran clavarse en la membrana. En mi opinión es mejor dejarla protegida para evitar daños mecánicos, pero según los fabricantes se puede hacer (yo nunca las he colocado, así que mi opinión es un poco teórica).
El problema que le veo a éste sistema es muy parecido al del clorocaucho, es decir, su supuesta «facilidad» de aplicación hace que algunos atrevidos se animen a colocarlo ellos mismos sin prestar atención a las especificaciones del fabricante para su utilización o bien no tratan adecuadamente los puntos singulares de las cubiertas, como los sumideros, esquinas o encuentros, que son el principal foco de fallos en la colocación de impermeabilizaciones en terrazas.
A la hora de contratar a profesionales que apliquen el sistema de impermeabilización con membrana de poliuretano prestaría especial atención a la formación específica que pudieran acreditar por parte de fabricantes, además de comprobar el tratamiento que piensan dar a los encuentros, pues estos precisan la colocación de elementos auxiliares que garanticen el buen funcionamiento.

Creo que puede ser una solución interesante para cubiertas cun muchas esquinas y recovecos, pues al formar una membrana continua, si estos puntos están bien resueltos se puede ahorrar gran cantidad de material por desperdicios, cortes y sobrantes para adaptar a esas formas.
Aquí os dejo un vídeo donde se puede ver la aplicación de membrana de poliuretano, aunque me hubiera gustado encontrar alguno donde se viera el tratamiento de los puntos singulares:
Láminas bituminosas
Ventajas:
[unordered_list style=»tick»]
- Sistema tradicional de probada eficacia.
- Muchas variantes para adaptarse a necesidades.
- Puntos singulares asumidos por colocadores.
- Mayor garantía si está bien colocado.
- Colocador especializado.
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Inconvenientes:
[unordered_list style=»red-x»]
- Tiempo de colocación.
- Uso de soplete (riesgo de quemaduras).
- Necesita protección.
- Mayor trasiego de materiales.
- Muchas juntas (aumenta probabilidad de fallo).
- Mayor volumen de obra.
- Muy dependiente de la colocación.
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Son las de toda la vida, las que tradicionalmente se han venido llamando láminas de asfalto (aunque no lo fueran). Esos rollos negros que se colocan calentando el material con unos sopletes, de manera que se funde para pegarse con la lámina contigua o con el soporte.
Uno de los mayores inconvenientes que tienen es que se encarece su colocación, ya que precisa de una protección contra la intemperie, pues la acción de los rayos ultravioleta pueden rigidizar el material perdiendo sus propiedades de elasticidad e impermeabilización. Esto obliga a que se coloque algún elemento sobre la misma para evitar la insolación directa, que puede ser un suelo tradicional, suelo flotante o bien otro tipo como suelos ligeros de caucho reciclado.
Evidentemente no en todos los casos se puede colocar otro suelo encima del existente, recordemos que estamos tratando con cubiertas existentes y en ocasiones no son capaces las estructuras de los edificios donde se encuentran de soportar más peso, por lo que en esos casos es necesario demoler la cubierta existente y reconstruir una nueva, al menos hasta alcanzar la capa de pendientes.

Tienen una menor capacidad de soportar deformaciones del soporte, por lo que es más importante si cabe el tratamiento correcto de puntos singulares como juntas de dilatación, encuentros con esquinas, sumideros etcétera, así que es importante que se contrate teniendo claro que se van a tratar esos puntos. Por cierto, hablando de sumideros, no se deben colocar cazoletas con faldones de PVC en cubiertas impermeabilizadas con lámina bituminosa, pues no funcionan bien. Si, ya se que lo tenías claro (tu, técnico) pero seguro que muchos profanos que se asoman aquí a buscar información les vendrá bien el comentario y les puede evitar alguna gotera.
Hay algunas de éstas láminas ya tienen una capa de protección (las llamadas autoprotegidas), aunque esa protección es únicamente para evitar daños por exposición a la intemperie ya que no evita los daños mecánicos que pueda ocasionar un uso continuado sobre la impermeabilización. Si la cubierta no va a ser muy transitada puede ser una muy buena solución colocar una lámina autoprotegida.
Podría escribirse un libro sobre éste tipo de impermeabilización (de hecho los hay, mira en www.LibrosDeConstruccion.com) pues hay multitud de tipos de material (oxiasfalto, betún modificado con elastómeros, con plastómeros…), tipos de aplicación (adherida, no adherida, monocapa, bicapa), con armado (de diferentes tipos), sin armado… en definitiva gran cantidad de opciones que pueden dificultar la elección.
Lo más habitual (ojo, cuidado que esto es generalizar mucho) es colocar una lámina de betún modificado tipo LBM, con 4 kg por metro2 y armado simple con fibra de vidrio o de poliester, colocada adheridas en una capa (siempre dará más garantía colocar en dos capas).
Con una configuración de este tipo, una adecuada colocación y la protección de la lámina no debería haber problemas en esa cubierta, pero como sucede en todos los sistemas, no depende tanto del material que utilicemos como de la colocación que se haga del mismo y el cuidado que se tenga en no dañar la impermeabilización durante el resto de trabajos de la obra, como ocurre en las siguiente imágenes.


Si no fuera por estas situaciones una impermeabilización con lámina bituminosa tienes una muy buena duración, por lo que su coste más elevado suele verse compensado por una amortización a mayor plazo, lo que acaba siendo más barato para los vecinos.
¿Cuando recomendaría el uso de láminas bituminosas? Siempre que no se trate de una reparación puntual, sino una sustitución completa del sistema de impermeabilización. Siempre vendrá el que le venda a la comunidad que se puede aplicar lorocaucho a toda la terraza por una cuarta parte del precio, pero a largo plazo es una inversión que compensará con creces a pesar de la incomodidad de mayor cantidad de obra y mayor coste inicial.
Os dejo un vídeo donde se muesra la colocación de una impermeabilización con lámina bituminosa.
Láminas EPDM
Ventajas:
[unordered_list style=»tick»]
- Resistencia a la intemperie sin necesidad de protección.
- Puntos singulares asumidos por colocadores.
- Mayor garantía si está bien colocado.
- Colocadores muy especializado.
- Posibilidad de tamaño a medido. Menos juntas.
- Garantías a largo plazo sobre material y colocación (si homologado).
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Inconvenientes:
[unordered_list style=»red-x»]
- Tiempo de colocación.
- Coste de material.
- Trasiego de material.
- Muy dependiente de la colocación.
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Es sin duda el sistema que más me gusta, lástima que sea el que tiene un coste de material más elevado (puede competir perfectamente con las láminas bituminosas) aunque da una garantía que te permite respirar tranquilo durante mucho tiempo.

Se trata de un materia de caucho, tremendamente elástico y resistente a la intemperie, tanto que se coloca en balsas de grandes superficies y queda totalmente expuesto sin ningún problema.
Una de las grandes ventajas es que se pueden hacer láminas a medida, de manera que se pueden minimizar las juntas y por lo tanto reducir los puntos de fallo de colocación.
La colocación no es complicada, pero requiere del uso herramientas específicas y de adhesivos químicos que hay que saber utilizar, además de conocer el tratamiento que hay que darle a los puntos singulares (como ocurre con el resto de materiales). La mejor opción es colocarlo con profesionales especializados, lo que permite que se puedan firmar garantías de más de 15 años de colocación e incluso de 30 años sobre el material.

Otra gran ventaja es la tremenda elasticidad de este material, pudiendo deformarse hasta en un 300% y recuperar su forma inicial, además de no sufrir prácticamente deformaciones por variaciones de calor que puedan modificar las condiciones de colocación. Esto es importante ya que aunque hay que tener especial cuidado con los puntos singulares, es un material que puede absrber las deformaciones del soporte sin romper, evitando así filtraciones puntuales.
A pesar de la elevada elasticidad y resistencia, los fabricantes recomiendan la protección de la lámina en caso de colocarse en cubiertas que vayan a ser transitables, por lo que se tendría que complementar la instalación de la impermeabilización con la ejecución de un suelo o bien con la colocación de un pavimento ligero como puede ser de caucho reciclado.

En caso de colocarse en una cubierta que no vaya a sufrir mucho tránsito puede perfectametne dejarse sin proteger, en cuyo caso puede ser interesante pintar la superfice negra de la lámina de un color blanco para evitar el recalentamiento que produciría sobre la vivienda inferior.
Este tipo de lámina es de fácil reparación, por lo que si está colocada sin protección y se detecta una gotera puntual solo habría que localizar el punto de fallo y reparar parcheando la zona, al fin y al cabo no deja de ser el mismo material que las ruedas de bici.
He encontrado también un vídeo, más bien varios vídeos en los que se muestra de manera muy didáctica la colocación tanto de la lámina como el tratamiento de puntos singulares.
¿Dónde recomendaría su colocación? Sin dudarlo en cualquier caso que se estuviera pensando en realizar ejecutar una impermeabilización con lámina bituminosa, pero sobretodo en cubiertas con gran superficie y gran cantidad de salientes, escalones, juntas o encuentros. Es el sistema que más recomiendo.
Aprovechar para aislar
No quiero cerrar el post y la serie de artículos hablando de reparación de cubiertas sin recomendar la colocación de aislamiento sobre la cubierta a reparar.
Se va a hacer una imporrtante inversión, seguramente se tiene que desmontar la cubierta o en el mejor de los casos se colocará alguno de los sistemas mencionados sobre el suelo existente, pero en cualquier caso, ya que se hace una inversión hay que aprovechar para mejorar el aislamiento del edificio.
Nota final y conclusión
Como os habréis dado cuenta en todos los sistemas he indicado como inconveniente la dependencia de la colocación, y es que reparar una cubierta no depende tanto del material que se escoja, al final todos impermeabilizan, sino que depende más de la pericia y buen hacer de quien coloque el material así que, administradores, presidentes de comunidad y demás responsables de contratación, no os dejésis llevar por ofertas increibles que vana solucionar vuestro problema con el mejor de los materiales con el menor de los precios, investigad las condiciones de colocación, la experiencia y la formación de quien contratáis y no escatiméis en la colaboración de un técnico que pueda supervisar los trabajos. Acaba saliendo a cuenta.
Recuerda que tienes otros dos artículos ya publicados hablando sobre el tema de reparación de cubiertas existentes:
[unordered_list style=»tick»]
- Reparación de cubiertas existentes. Puntos a tener en cuenta.
- Reparación de cubiertas existentes (II). Recomendaciones para escoger a la contrata.
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