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En el momento de pensar en al ejecución de una vivienda nueva, una reforma de la existente o cambiar la distribución de alguna parte de la casa, suele surgir la duda entre la utilización de tabiquería llamada “seca” de cartón yeso o pladur, que es como suele llamarse, o la utilización de la tabiquería tradicional de ladrillo, la de toda la vida. Pretendo en este post comparar con criterios técnicos objetivos ambas opciones, proporcionar los criterios necesarios para que cada uno elija en función de sus necesidades.
Transporte y acopio

En primer lugar habría que tener en cuenta el transporte del material, ya que puede ser definitivo para la elección de uno u otro. Por ejemplo, si se va a realizar una reforma en una planta alta de un edificio antiguo, puede ser un grave problema subir las placas de pladur hasta la vivienda, ya que al ser de un tamaño muy grande es difícil introducirlo en ascensores antiguos, con cabinas pequeñas.
Existiría la posibilidad de subirlo por la escalera, pero éstas suelen ser estrechas también en este tipo de edificios. Además, el tamaño de las placas obliga también a emplear dos operarios para su transporte. En cambio, los ladrillos son más fáciles de transportar, aunque su peso es mucho mayor, pero su reducido tamaño permite que se puedan hacer tantos viajes como sean necesarios para llevarlos hasta el tajo, aunque también hay que tener en cuenta la gran cantidad de materiales y medios auxiliares necesarios para su colocación, como sacos de cemento, arenas, pasteras, regles, paletas…
En caso de que la obra se encuentre en zonas más abiertas, que permitan el acopio cómodo de materiales cerca del tajo, el pladur cobra ventaja por tener mayor superficie por unidad, lo que permite que en un solo viaje se transporten mayor número de metros cuadrados de tabique.
Ejecución
Una vez en la obra, hay que valorar la ejecución de los tabiques, que será muy diferente en función del material escogido. En el caso de optar por elegir tabiques de ladrillo hay que tener en cuenta la gran cantidad de residuos que se generan como pueden ser restos de morteros, trozos de ladrillos, sacos y escombros en general que hay que retirar de la obra en algún momento. De hecho, lo deseable es ir retirando los escombros a medida que se generan, sin llegar a acumularlos ya que puede darse el caso de ir pisándolos o que incluso hay que ir apartándolos para poder asentar bien alguna hilada, además del riesgo que provocan en cuanto a posibles cortes, tropiezos, caídas, etc….

En este aspecto, el sistema de tabiquería “seca” con cartón yeso, pladur, le lleva muchísima ventaja a la tabiquería tradicional de ladrillo, ya que los escombros generados son mucho menos voluminosos y pesados que los del otro sistema, ya que las placas se colocan enteras, salvo las partes superiores y los encuentros laterales. Tampoco se generan acumulaciones de morteros que en ocasiones es necesario incluso picarlos para poder retirarlos. En definitiva, se trabaja en un tajo más limpio. Incluso la retirada de escombros es más cómoda, ya que la propia forma de los recortes de las placas permite que el transporte sea más cómodo y menos pesado, pudiendo retirar mayor cantidad de material desperdiciado en menos viajes.
Seguramente, el aspecto más ventajoso de la ejecución de tabiques de pladur es la velocidad de ejecución y la facilidad de la misma, aunque precisa de herramienta más especializada para realizar cortes a las placas, clavar perfiles y atornillar, que resulta un poco más cara de adquirir, pero es rápidamente amortizada por la rapidez de ejecución y el tiempo que se gana con éste sistema. Una vez que se tiene replanteado el tabique y colocadas las canales o perfiles de soporte, las placas se colocan con suma rapidez, quedando una superficie ya prácticamente lista para la pintura a falta únicamente de masillar juntas y tornillos.

Evidentemente no es oro todo lo que reluce, ya que en el sistema de tabiquería seca puede ser extremadamente fácil ejecutar la zona general de la pared, pero puede llegar a complicarse un poco más en los puntos singulares, los cuales deben ser bien ejecutados para evitar posteriores lesiones en los tabiques.
Algunos aspectos a tener en cuenta en la ejecución del sistema pueden ser, por ejemplo, el tener en cuenta antes de ejecutar el tabique si va a ser necesario cargar peso en el mismo, como por ejemplo colgar estanterías, muebles o simplemente aparatos sanitarios, lavabos suspendidos, etc… En este aspecto, la resistencia del ladrillo evita la necesidad de una planificación previa de estos aspectos, pero en el caso del pladur hay que reforzar las zonas donde se van a colocar cargas colgadas. Además, una vez terminado el tabique será necesaria la utilización de tacos especiales para pladur, un poco más caros que los empleados para tabiquería de ladrillo tradicional.
Otro aspecto a tener en cuenta es el dejar las placas levantadas de la superficie del suelo, es decir, que no deben quedar apoyadas, sino suspendidas sobre el perfil inferior, de manera que no puedan ascender humedades que puedan producirse en el suelo debidas al uso, como charcos por derrames de líquidos o simplemente el hecho de fregar la superficie del suelo con agua. Evidentemente, este es un problema que no se presenta en el caso de los tabiques de ladrillos, ya que el propio rodapié limita el enlucido de yeso, que nunca alcanza la superficie del suelo, evitando así que asciendan las humedades y se lleguen a ver manchas en las paredes.

Otra de las consecuencias de que el material principal de las placas sea el yeso, es la necesidad de utilizar placas especiales en zonas que vayan a estar expuestas a la humedad, como puede ser un cuarto de baño, una cocina o una zona exterior, etcétera, pero no es ningún problema siempre que se tenga en cuenta.
Cuando vayamos a colgar elementos pesados del paramento, es más favorable ejecutar con ladrillo, evidentemente, ya que la resistencia es mucho mayor. En caso de utilizar pladur, habría que saber de antemano la posición de lo que vamos a colgar para reforzar los montantes de las placas. Esto es especialmente delicado en los baños, donde se cuelgan lavabos, muebles y otros muchos elementos.
Seguramente, la mayor ventaja del pladur es el acabado que conseguimos, ya que queda listo para pintar, completamente liso y plano, no como con el ladrillo, donde la buena mano del yesaire es fundamental para un correcto acabado. Mucha gente es reacia al pladur alegando que aunque el acabado es muy bueno, tiene una apariencia frágil, que se puede romper con cualquier golpe, aunque no recuerdo yo ir por mi vivienda dando puñetazos a las paredes ¿no?
En cualquier caso, la reparación es extremadamente sencilla.
Por último, comentar las grandes ventajas que aporta el sistema de cartón-yeso en cuanto al aislamiento termoacústico. No tanto en cuanto al aislamiento térmico, pero en cuanto al aislamiento acústico nos ofrece la grandísima ventaja de proporcionar aislamiento a bajas frecuencias, gracias a sus propiedades de «membrana», lo que no es posible conseguir con el ladrillo.
En breve añadiré enlaces interesantes relacionados con el tema.
Espero que te haya resultado interesante, de ser así no dudes en comentarlo con tus amigos.
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